Un Sevilla limitado, poco contundente en ataque y poco contundente en defensa, se vino de vacío de Anoeta en un mediocre partido ante la Real Sociedad, que se sirvió de dos errores atrás, dos malos cabezazos de Krychowiak aliados con el viento en contra, para llevarse tres puntos sin hacer prácticamente nada en los 90 minutos del encuentro, salvo esos dos remates que encontraron la red. El Sevilla estuvo mal en ataque, porque no aprovechó sus oportunidades; mal en defensa, porque permitió que un equipo que no generaba peligro por sí mismo se llevara el partido por dos errores propios; y mal en la generación de fútbol, porque sigue siendo más que evidente que con Banega este Sevilla juega a una cosa y sin él, a otra diferente. Y este otro juego sevillista es mucho más pobre que aquel y da peores resultados.
Condiciona demasiado la ausencia del argentino, posiblemente porque sin él no existe un perfil de centrocampista creador, combinativo... y si a esa demanda debía responder N'Zonzi, mal va. Y cuando no está Banega, como ante la Real Sociedad, el equipo no encuentra fútbol ni combinación, y sin fútbol no cuenta con el perfil de jugadores adecuados para sobrevivir en partidos de excesiva lucha o equilibrio. El Sevilla ha perdido la mutabilidad, se ha convertido en un equipo monotemático, monofórmula, y cuando cambia el registro, cuando no funciona con la pelota, no es capaz de dar respuesta a diferentes circunstancias de partido. Y mucho menos cuando es fuera de Nervión, donde sigue sin ganar esta Liga.












